Una nueva luz en el barrio
BAR CA L’ERIC, BARCELONA.
Un local muy pequeño pero con una gran fachada dando a una calle peatonal, negocios anteriores fracasando… una oportunidad para conseguir traer vida a este lugar, a medio camino entre el Eixample y el Poblenou.
CONTEXTO
En un local que conocíamos bien (como vecinos cercanos a la zona) y en el cual habíamos visto hasta dos negocios distintos (un kebab y una lavandería, siempre con la misma distribución interior) y, después de presenciar el escaso y breve éxito de ambos, recibir el encargo para construir un bar supuso todo un reto y una gran responsabilidad.
Para empezar, porque como vecinos nos molestaba la escasa vida que habían generado estas actividades anteriores en un local que siempre habíamos pensado que tenía muchas posibilidades (ancho de fachada, edificio arquitectónicamente interesante, paso entre Eixample y Poblenou-Vila Olímpica por una calle diagonal a la trama, mucha afluencia peatonal…). Este encargo nos daba la oportunidad de corregir esa carencia y, más allá de cumplir con expectativas específicas para el cliente, lograr que este nuevo negocio en este pequeño local pudiera generar vida, luz, actividad, movimiento; en definitiva, lo que creemos que una ciudad debe producir en las plantas bajas de sus edificios. Es decir, y aunque suene un poco pretencioso, pero dentro de nuestras posibilidades, proyectar un pequeño trozo de nuestra ciudad, mejorándolo.
HACER CIUDAD
Por eso, como estrategia básica de proyecto, tuvimos muy claro que el local debía proyectarse hacia afuera y, contrariamente a lo que ocurre en la mayoría de bares de la zona, hacer que la actividad principal “tocara” esta fachada, dando mucha importancia al contacto con el exterior. Las carpinterías, de hierro, fueron diseñadas con esta intención y reflejan fielmente la organización en planta: una parte fija, con grandes vidrios donde se encuentra el comedor, la puerta de entrada y dos grandes ventanas abatibles horizontalmente con pistones hidráulicos, que garantizan esta comunicación directa cliente-camarero. Además, se proyectaron dos barras plegables que potencian aún más esta relación y le añaden permanencia temporal.
Se retiraron todas las particiones interiores existentes, y se proyectó una pequeña caja para los baños, que nos serviría para organizar y separar volumétrica y formalmente las dos partes principales del programa: la zona pública y la zona privada.
Materialidad: aquello propio más madera
En cuanto a la materialidad, se trabajó con el propio material existente en el perímetro del local, el ladrillo cerámico, que optamos por dejar visto y pintado de color blanco, siguiendo esta intención de transparencia y de no tener nada que ocultar (así como la zona de trabajo, que queda muy expuesta y exige limpieza y orden). Este ladrillo cerámico se colocó de canto para construir una barra paralela a una de las paredes perimetrales, y sirve para favorecer el retorno del aire acondicionado.
El otro material protagonista del proyecto es la madera, que se utiliza para la formalización de todas las barras, mesas, estanterías, divisiones de baños y puertas interiores. Además, todo el falso techo que separa visualmente la zona de trabajo de la zona pública es también de la misma madera.
Cabe señalar, además, que esta madera, tricapa de pino de diferentes secciones, está certificada PEFC, lo que garantiza que proviene de bosques protegidos y gestionados de manera responsable.
Los propietarios tenían en mente “el típico bar” con jamones colgando y una gran barra interior, todo orientado hacia adentro; ya era el estilo de los bares de alrededor, y proyectarlo así supondría hacer más de lo mismo.
Costó muchas reuniones hacerles entender que su bar debía ser diferente, que tenían que enfocarse hacia el exterior. Por suerte (para ellos), se dejaron ayudar y el resultado fue todo un éxito. Hoy, con nuevos propietarios, el local mantiene el mismo espíritu de hacer ciudad e, incluso, su nuevo nombre (La pequeña luz) nos congratula con aquello que imaginamos y que acabó haciéndose realidad.
¿Cómo?! ¿¡Que también hacéis bares!? ¡Oh, y tanto, podemos hacer lo que quieras! 😉