En qué consiste el Passivhaus?

Passivhaus es un estándar de construcción de origen alemán basado en diseñar edificios de manera que necesiten muy poca energía para ofrecer un alto confort. Siguiendo los cinco puntos básicos del Passivhaus, logramos edificaciones con una demanda energética extremadamente baja. Este enfoque no solo se aplica a edificios nuevos, sino que también puede adaptarse a reformas, en cuyo caso se denomina Enerphit.

Excelente aislamiento

Ventanas altas prestaciones

Eliminación puentes térmicos

Hermeticidad al paso del aire

Ventilación con recuperador de calor

Cómo se calcula?

Passivhaus utiliza un programa de cálculo llamado PHPP (Passive House Planning Package), que nos permite analizar el comportamiento térmico de la envolvente del edificio. Este software nos ayuda a determinar los grosores necesarios de aislamiento y optimizar las soluciones constructivas más eficaces en cada caso. Además, permite realizar un cálculo preliminar de las instalaciones de climatización, asegurando la máxima eficiencia energética y confort.

En qué beneficia a las personas?

Seguir un método riguroso y objetivo nos ayuda a tomar muchas decisiones con vosotros, optimizando el grosor del aislamiento, los materiales, las dimensiones de las ventanas, sus características y las instalaciones. Todo esto nos permite ser muy precisos con lo que realmente es necesario para lograr vuestro hogar eficiente.

Los 5 puntos clave del Passivhaus

1. EXCELENTE AISLAMIENTO

Un grosor apropiado de aislamiento térmico en fachadas, cubierta y solera minimiza la entrada de calor en verano y de frío en invierno. También evita que el calor generado en el interior durante el invierno se escape al exterior.

2. VENTANAS DE ALTAS PRESTACIONES

Las ventanas y puertas son el punto débil de las fachadas y la cubierta. Por lo tanto, para garantizar el aislamiento mencionado anteriormente, es necesario que estos elementos tengan un rendimiento muy alto. Pero no solo eso, también se debe estudiar detenidamente el detalle constructivo de cómo y dónde se coloca la ventana en cuestión para asegurar la continuidad del aislamiento, evitar infiltraciones de aire del exterior, considerar la exposición solar, etc. Y, por supuesto, es fundamental una excelente instalación en obra.

3. ELIMINACIÓN DE PUENTES TÉRMICOS

Relacionado con el primer punto, necesitamos que este excelente aislamiento sea lo más continuo posible, de tal manera que no haya puntos débiles (además de las ventanas) en toda nuestra envolvente térmica (fachadas, cubiertas y solera). Tanto este como el cuarto punto requieren un diseño muy cuidadoso y elaborado para poder anticipar las uniones entre diferentes aislamientos y lograr esta continuidad.

4. HERMETICIDAD AL PASO DEL AIRE

Otro aspecto importantísimo a cuidar desde el diseño y, sobre todo, desde la ejecución es que la casa sea lo más estanca posible al paso del aire. ¿Sabéis ese desagradable corriente de aire que sentimos en días de viento en los límites de una ventana o donde está la cinta de la persiana? ¡Pues eso no nos lo podemos permitir en una Passivhaus! Se puede perder mucha energía por esos pequeños agujeros. ¿Y cómo lo resolvemos? Utilizando láminas o paneles que nos garanticen estanqueidad, cintas en uniones con pasos de instalaciones y, en general, en todos los lugares donde haya una penetración del exterior hacia el interior. Como podréis imaginar, esto supone un control exhaustivo de la obra y que quien lo ejecute tenga experiencia en este tipo de construcciones. Por suerte, cada vez encontramos más constructoras dispuestas a hacer las cosas bien y preocupadas por una arquitectura eficiente.

5. VENTILACIÓN CONTROLADA CON RECUPERADOR DE CALOR

El último punto se refiere a una instalación clave, el “pulmón” de la casa Passivhaus. Una vez que tenemos una casa bien aislada, bien estanca y con buenas ventanas, necesitamos poder renovar el aire de la casa evitando la pérdida de calor del interior en invierno o el paso del calor desde el exterior en verano. Y no solo eso, también obtenemos un aire siempre limpio y puro, sin polvo, polen, contaminación o todo aquello que no deseamos del exterior, además de mantener niveles óptimos de CO2.

El recuperador de calor hace referencia a la “magia” que se produce al intercambiar la temperatura (sin mezclarse) entre el aire que entra desde el exterior y el aire que sale viciado desde el interior. ¿En qué nos ayuda esto? Por ejemplo, si estamos en invierno, el aire exterior entra frío, pero dentro del recuperador “roba” calor al aire que sale del interior, haciendo que este aire exterior no entre al hogar tan frío. Esto significa que no necesitamos calentar tanto nuestro interior, lo que conlleva un enorme ahorro energético.

Para que se entienda bien, en una casa Passivhaus no necesitamos abrir ventanas para ventilar (y con el consiguiente enfriamiento de la casa mientras se abren) porque este sistema lo hace de forma continua y controlada. ¡Eh! Esto no significa que esté prohibido abrir ventanas. Hemos oído más de una vez esa “leyenda urbana”. De hecho, en épocas donde el aire y la temperatura exterior son agradables, incluso puede ser beneficioso (como, por ejemplo, haciendo ventilación cruzada nocturna en verano).